El ramo de la consultoría no es
un concepto nuevo, este aparece desde la revolución Industrial en Inglaterra,
en donde había personas que se especializaban en máquinas y apoyaban a los
empresarios de esa época para solucionar los defectos y descomposturas de las
mismas.
Con el pasar de los años se
fueron integrando cada vez más áreas en esta nueva profesión, donde personas
capacitads en las diferentes áreas de especialización de las empresas iban
apoyando a los empresarios a encontrar los espacios de oportunidad y atacarlos.
Conforme siguió pasando el tiempo
fue modificándose esta profesión, hasta el día de hoy donde los consultores no
sólo van a resolver problemas, sino que van a las empresas a desarrollar las
áreas de oportunidad y a desenvolver un sentido de solución de problemas en los
empresarios abordando la cultura e ideología que se tiene para salir de
paradigmas y encontrar nuevas oportunidades de crecimiento y éxito.
Actualmente los consultores no sólo
deben de tener conocimientos especializados en el medio y mundo empresarial, se
requiere también que tengan ciertas habilidades desarrolladas como lo son:
- El sentido de urgencia
- Ser responsables
- Éticos
- Respetuosos
- Buenos oyentes
- Propositivos
- Tolerantes
- Pacientes
- Entre otras.
Adicionalmente se crearon
estratos entre los diferentes tipos de consultores, ya que estos se diferencian
no por las áreas en las que se especializan sino por su desarrollo profesional
y experiencia, estos se dividen en dos
grandes categorías como lo son:
Por su locación: Por
su desarrollo:
Internos Junior
Externos Senior
Los consultores internos los
podemos encontrar dentro de la empresa, son parte de la plantilla laboral de la
misma y nos apoyan en resolver contingencias de una manera rápida y acertada,
ya que conocen plenamente los procesos y oportunidades qué existen en la
empresa, aunque en ocasiones se pueda ver viciado el resultado por
circunstancias personales y laborales dentro de la organización y esto puede
llevarlos a no siempre ser objetivos.
Los consultores externos
generalmente dan soluciones objetivas y sus resultados no siempre son los más
rápidos, ya que tienen que conocer
primero a su cliente y después comenzar a pensar en las posibles soluciones, dada su
experiencia probable en diversas empresas del mismo giro pueden aportar más y
mejores ideas que implementar.
Los consultores junior son de
menor experiencia y no siempre tienen todas las habilidades completamente
desarrolladas, estos ocasionalmente tienen ideas innovadoras y arriesgadas
aunque su conocimiento del mundo empresarial no está completo, por lo tanto no
tienen la capacidad de dirigir un proyecto por su cuenta y se centran más en
los procesos y los resultados.
Los consultores Senior tienen una
vasta experiencia y las habilidades totalmente desarrolladas gracias a la
totalidad de proyectos dirigidos, aunque
por lo general sus ideas son conservadoras y menos riesgosas derivado del
conocimiento del tan cambiante mundo empresarial.
Con todo esto nos podemos dar
cuenta que no hay una receta mágica ni una ecuación exacta, ya que hasta las
mismas empresas de consultoría requieren en algún momento de consultores que
los apoyen a seguir adelante, ciertamente el hacer equipo entre los consultores
internos y externos puede ser altamente beneficioso porque con ello se
combinará lo mejor de ambos mundos.
De todo esto podemos concluir que
los empresarios que quieren alcanzar el éxito en mediano plazo deben acudir a
consultores externos, ya que en este mundo tan cambiante el contar con
consultores externos ya no es un lujo, es una necesidad.

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