viernes, 29 de mayo de 2015

Los orígenes del consultor



El ramo de la consultoría no es un concepto nuevo, este aparece desde la revolución Industrial en Inglaterra, en donde había personas que se especializaban en máquinas y apoyaban a los empresarios de esa época para solucionar los defectos y descomposturas de las mismas.

Con el pasar de los años se fueron integrando cada vez más áreas en esta nueva profesión, donde personas capacitads en las diferentes áreas de especialización de las empresas iban apoyando a los empresarios a encontrar los espacios de oportunidad y atacarlos.

Conforme siguió pasando el tiempo fue modificándose esta profesión, hasta el día de hoy donde los consultores no sólo van a resolver problemas, sino que van a las empresas a desarrollar las áreas de oportunidad y a desenvolver un sentido de solución de problemas en los empresarios abordando la cultura e ideología que se tiene para salir de paradigmas y encontrar nuevas oportunidades de crecimiento y éxito.

Actualmente los consultores no sólo deben de tener conocimientos especializados en el medio y mundo empresarial, se requiere también que tengan ciertas habilidades desarrolladas  como lo son:
  • El sentido de urgencia
  • Ser responsables
  • Éticos
  • Respetuosos
  • Buenos oyentes
  • Propositivos
  • Tolerantes
  • Pacientes
  • Entre otras.


Adicionalmente se crearon estratos entre los diferentes tipos de consultores, ya que estos se diferencian no por las áreas en las que se especializan sino por su desarrollo profesional y experiencia, estos se dividen en  dos grandes categorías como lo son:
Por su locación:                                                               Por su desarrollo:
Internos                                                                             Junior
Externos                                                                            Senior

Los consultores internos los podemos encontrar dentro de la empresa, son parte de la plantilla laboral de la misma y nos apoyan en resolver contingencias de una manera rápida y acertada, ya que conocen plenamente los procesos y oportunidades qué existen en la empresa, aunque en ocasiones se pueda ver viciado el resultado por circunstancias personales y laborales dentro de la organización y esto puede llevarlos a no siempre ser objetivos.

Los consultores externos generalmente dan soluciones objetivas y sus resultados no siempre son los más rápidos,  ya que tienen que conocer primero a su cliente y después comenzar a  pensar en las posibles soluciones, dada su experiencia probable en diversas empresas del mismo giro pueden aportar más y mejores ideas que implementar.

Los consultores junior son de menor experiencia y no siempre tienen todas las habilidades completamente desarrolladas, estos ocasionalmente tienen ideas innovadoras y arriesgadas aunque su conocimiento del mundo empresarial no está completo, por lo tanto no tienen la capacidad de dirigir un proyecto por su cuenta y se centran más en los procesos y los resultados.

Los consultores Senior tienen una vasta experiencia y las habilidades totalmente desarrolladas gracias a la totalidad de  proyectos dirigidos, aunque por lo general sus ideas son conservadoras y menos riesgosas derivado del conocimiento del tan cambiante mundo empresarial.

Con todo esto nos podemos dar cuenta que no hay una receta mágica ni una ecuación exacta, ya que hasta las mismas empresas de consultoría requieren en algún momento de consultores que los apoyen a seguir adelante, ciertamente el hacer equipo entre los consultores internos y externos puede ser altamente beneficioso porque con ello se combinará lo mejor de ambos mundos.


De todo esto podemos concluir que los empresarios que quieren alcanzar el éxito en mediano plazo deben acudir a consultores externos, ya que en este mundo tan cambiante el contar con consultores externos ya no es un lujo, es una necesidad.

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